El análisis funcional se utiliza para poder desagregar sistemáticamente las actividades de valor hasta un punto en que se pueden identificar productos de desempeño discretos, estandrarizables y certificables. Este proceso ayuda a llegar al ¿Para qué? Partiendo del ¿Qué? Y ¿Cómo?. Definiendo primeramente el propósito clave, después el rol crítico, la función básica o unidad de competencia, la sub-función o elemento de competencia para finalizar con la evidencia de desempeño.
Los pasos a seguir son:
1. Definición del propósito o misión principal
2. identificación del área principal
3. Definición de las funciones claves-básicas o unidades de competencia
4. Definición de las funciones subordinadas o los elementos de competencia
5. Enunciación del campo de aplicación o condiciones de trabajo
6. Definición de las evidencias
Referencia
Taller de Aministración de Conocimiento. CSC. ITESM

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